El dibujo arquitectónico es una herramienta de representación gráfica para el proyecto arquitectónico, registra las imágenes producto del proceso de su elaboración, sucede en forma evolutiva hacia el producto final. Es un mensaje técnico específico, registrado con símbolos codificados universalmente, aplicados a pequeños detalles, plantas, cortes y otros planos que así lo requieran. Es un medio de comunicación práctico, que han adoptado los arquitectos como lenguaje, ya que son indicaciones gráficas para producir obras arquitectónicas; para aprender su dominio se requiere adquirir práctica sobre los trazos, líneas y tonalidades. El trabajo de pasar ideas de la mente al plano, exige un proceso cognoscitivo que incluye la visión en perspectiva y reflexión visual. Esta actividad reclama la participación de tres acciones básicas: la visión que se encarga de encausar la capacidad de dibujar y el dibujo mejora potencialmente la visión, la imaginación, que activa la búsqueda de estructura y significado, procesa, filtra la información visual percibida por nuestros sentidos, obedece a lo que se resuelve en la mente; la representación, es la manifestación registrada por medio de gráficos extraída de lo que vemos o imaginamos, es registro de lo que pretendemos conocer, es un medio natural de expresión