La antropología filosófica
estudia la complejidad humana y para hacerlo, integra las aportaciones de las disciplinas filosóficas y científicas. Desde esta perspectiva, trabaja con objetos
que demandan la
interdisciplinariedad o transdisciplinariedad. Otorga una visión del hombre
teniendo en cuenta todos sus
aspectos y dimensiones: psicológicos,
biológicos, sociológicos, espirituales, etc.
En este sentido se enlaza con las otras disciplinas que se abordan en este
primer cuatrimestre ya que en esta
etapa el estudiante realiza un recorrido por la filosofía de la antigüedad
hasta la posmodernidad, adentrándose
a los elementos de los métodos de investigación filosófica con los cuales empieza a entender el mundo como
una complejidad de realidades, en las que conviven realidades concretas, complejas y las abstractas. En este
contexto, se descubre como un ser en el mundo,
con una esencia que le da identidad a partir de que se asume así mismo como
alguien diferente. Es capaz de
argumentar y de proponer modos de entender su propia existencia y la de los demás. En síntesis, la antropología
filosófica surge del análisis de la experiencia humana. No es un saber abstracto que se deduce de
premisas teóricas e irreales, sino una reflexión sobre el hombre y su vida. Por otra parte, pensar
la antropología desde la sociedad y la educación, que versan sobre el hombre en la sociedad actual
(multidisciplinariedad) nos lleva a reflexionar acerca de lo que caracteriza esta época. Suponemos, entonces, que no
podemos pensar lo educativo sin tener una posición
acerca de la sociedad en la que vivimos o la sociedad
a la cual aspiramos.