Pensar la educación en la sociedad actual nos lleva a reflexionar acerca de lo que caracteriza esta época. Suponemos, entonces, que no podemos pensar lo educativo sin tener una posición acerca de la sociedad en la que vivimos o la sociedad a la cual aspiramos. Implica entonces un posicionamiento epistemológico y ontológico sobre cómo conocer y cómo es la sociedad en la cual queremos intervenir mediante procesos de investigación sobre lo educativo. Esta respuesta nos deja ver que existen diversas posibilidades de pensar la sociedad y el futuro de la humanidad. Estas posibilidades se han centrado en dos posiciones que parecen oponerse entre sí: la moderna y la posmoderna.

Por otra parte, el sujeto es el eje que sustenta la filosofía moderna de la que forman parte, esencialmente la epistemología, la ética y la hermenéutica que actualmente iluminan las disciplinas sociales y humanísticas. Existe diversidad de planteamientos formales que se ocupan del sujeto desde varias perspectivas teóricas, las cuales necesariamente se tienen que estudiar, conocer y comprender, no únicamente para el análisis y la discusión teórica en los congresos, seminarios y salones o aulas universitarias sino fundamentalmente en la realidad vivida en todos los ámbitos. Justamente el contraste del sujeto formal con el sujeto real y viviente constituye el problema nodal, para todo proceso de entendimiento, comprensión y formación.