
El café orgánico es un producto diferenciado, reúne
características que lo hacen particular y dirigido a sectores específicos de
consumidores. Estos consumidores también se interesan por la mejora de las
condiciones de las familias organizadas de pequeños y medianos productores de
café, que son evaluadas por las normas de la certificación de Comercio Justo.
La calidad más estos dos elementos de diferenciación (orgánico y de comercio
justo) conforman un nicho particular de mercado para el café, que se convierte
en una oportunidad y un desafío para pequeños y medianos productores de café
organizados de los países en Mesoamérica.
Las organizaciones de
productores y productoras que pretenden trascender con éxito a la producción
orgánica de café deben combinar las motivaciones ambientales (cambio climático,
deterioro de los suelos, efectos dañinos de los plaguicidas en diferentes
ámbitos) con un análisis serio de las posibilidades que la iniciativa tiene
desde el mercado y, de las exigencias que le plantea en caso de resultado
positivo.