
Durante los últimos 60 años se ha generado mucha información relacionada con los compartimentos y la cantidad de nutrimentos en el bosque tropical húmedo, sobre reciclaje de los nutrimentos y las propiedades que le son peculiares a este tipo de bosques y sus suelos. En contraste, se conoce extremadamente poco acerca del grado de limitación que representa para el bosque tropical, en particular el estacionalmente seco, la falta de nutrimentos o cómo su adición puede afectar a cada especie y tipo de suelo en el que desarrolla (Grubb 1995).
Hace algunas décadas, mencionar el tema de fertilización forestal se consideraba un sin sentido, pues los árboles debían “crecer solos” y de acuerdo con la usanza de entonces, “en suelos de vocación forestal”, es decir, aquellos en los que no se podía realizar actividades agrícolas. La idea de que los árboles forestales debían ocupar suelos pobres para darle espacio a los sembradíos agrícolas en los mejores terrenos, parecía ser aceptada por los especialistas forestales, sin considerar las necesidades nutricionales de los árboles (Nwoboshi 1975), tendencia que aún perdura. Hasta 1960, Stoeckeler y Arneman mencionan que en los Estados Unidos la fertilización de plantaciones forestales era tan reciente, que para hacer recomendaciones de este tipo, debían basarse en experimentos realizados en Europa, donde la experiencia forestal era más antigua.
Hoy en día, no se duda de que los árboles puedan crecer de esa manera y en esos sitios; sin embargo, se trata de maximizar su rendimiento, sea a través de buscar especies adaptadas a condiciones específicas o de mejorar el medio en el que los árboles deben crecer a través de la aplicación de enmiendas.
- Profesor: JUAN FRANCISCO AGUIRRE MEDINA