La contaminación ambiental afecta adversamente el funcionamiento de los ecosistemas, el bienestar y la salud humana. La composición del suelo (estructura y fertilidad), el crecimiento microbiano y las actividades metabólicas del suelo se ven afectadas, junto con las plantas, organismos acuáticos, y el ciclo biogeoquímico de los elementos presentes en el ambiente. Dado que la calidad de vida está íntimamente relacionada con la calidad del ambiente, existe una necesidad mundial de mejorar y mantener la calidad ambiental.

Dentro de técnicas existentes de remediación, los enfoques de remediación biológica han cobrado gran relevancia en la desintoxicación y biodegradación de contaminantes en la gestión de desechos y los programas de limpieza para restaurar los sitios contaminados a su entorno original, ya que son métodos de remediación rentables, naturales y sostenibles (Kumar et al., 2018).

En ese sentido, el campo de la biorremediación es de gran relevancia en el área de la biotecnología ambiental, para desarrollar métodos que contribuyan a la recuperación de ambientes contaminados e incidir en el desarrollo sostenible de las sociedades.