La dinámica social ha llevado a que las empresas adopten formas de organización acordes a los vertiginosos cambios de una economía cada vez más globalizada, sustentadas en el marco legal del derecho, principalmente el derecho mercantil, mismo que regula las actividades comerciales en nuestro país, por lo que la contabilidad como técnica de registro de éstas ha tenido que adaptarse a dichos cambios y responder a las nuevas formas de constitución de la entidades, estableciéndose así la contabilidad de sociedades que satisface las necesidades de información financiera veraz confiable y oportuna a los usuarios de la misma y así proteger los intereses de los socios, accionistas, propietarios o patrocinadores. Por lo antes mencionado en esta unidad de competencia, se recuperan los conceptos del derecho mercantil aplicables a las personas jurídicas o morales; se identifica y registra el capital contable en los libros de registro que la ley obliga a llevar y derivado de ello formula proyectos para la distribución de los resultados, registra los movimientos de aumento y disminución del patrimonio contable y finalmente efectúa los registros de cierre, por causas de disolución, liquidación o extinción de la sociedad.